Clarissa Pinkola Estés

cristina Compartiendo, Crecimiento Leave a Comment

A veces no existen palabras capaces de ayudar a uno a ser valiente. A veces hay que lanzarse sin más. Tiene que haber en la vida de un hombre algún momento en que éste se deje llevar por el amor, en que le dé más miedo quedar atrapado en el reseco y agrietado lecho fluvial de la psique que adentrarse en un exuberante pero inexplorado territorio.


… Su confianza es la que cualquier herida que sufra se podrá sanar, la de que a la vida antigua le sucede la nueva. La confianza de que todo tiene un significado más profundo, la de que los acontecimientos aparentemente desagradables tienen su significado y de que todas las cosas de nuestra propia vida, las medallas, las abolladas, las melodiosas y las elevadas, se pueden utilizar como energía vital.

Tiene que confiar en que cualquier cosa que ocurra será transformativa.


El hombre o la mujer tienen que entrar en este estado de sueño que devuelve a las personas una sabia inocencia que crea y re-crea, tal como debe ser, las más profundas espirales de la experiencia de la Vida / Muerte / Vida.



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